Aclaración: Sobre el petróleo en Costa Rica

Por Mihaela Dobrinescu.
Coordinadora Comisión de Hidrocarburos Colegio de Geólogos de Costa Rica.  Julio 2020. 

Industrial conceptual image. Dark and sullen clouds over industrial shipyard area with cranes.

En respuesta al artículo del Dr. Allan Astorga, publicado el pasado 4 de julio en CR HOY  (https://url2.cl/CiPB4) , como coordinadora de la Comisión de Hidrocarburos del Colegio de Geólogos me veo en la necesidad de aclarar  algunos aspectos:

Si bien es cierto el señor Astorga fue parte de la planilla de RECOPE, de los 15 años laborados para la empresa, menos de la mitad lo hizo en proyectos de exploración, la otra parte del tiempo estuvo fuera del país formándose como “especialista en geología sedimentaria, especialidad geológica vinculada con la geología petrolera”. Vale mencionar que la geología sedimentaria es solo una de las más de 10 especialidades de la geología petrolera, por lo tanto, para emitir criterios en este campo no es suficiente ser especialista en Geología Sedimentaria. En lo único que coincido con el señor Astorga es que Costa Rica comprobó que tiene potencial de petróleo y gas natural, pero no avanzó a las siguientes fases debido a las 4 moratorias decretadas sucesivamente sobre la prohibición de desarrollar la exploración.

Señor Astorga, todo especialista en geología del petróleo y gas natural sabe que la actividad exploratoria tiene varias etapas y no es posible emitir criterios sobre las que no han sido superadas. Por su afirmaciones, es evidente que desconoce los avances tecnológicos y científicos que la industria ha tenido y que permiten llevar a cabo campos productivos de petróleo y gas natural, que hace unos años eran considerados únicamente como potenciales.

La Ley de Hidrocarburos vigente desde el año 1994 posibilita la celebración de un abanico de contratos, siendo el de concesión, al que hace referencia Astorga, únicamente uno de ellos. El 15% es un mínimo que el país recibe como  regalía, pero la ley establece otros pagos fiscales y cánones que no menciona (o desconoce) el señor Astorga. Los contratos de concesión en la industria de los hidrocarburos están superados, se usa ahora el contrato de asociación, con riesgo propio para el inversionista en la etapa de exploración, y en el cual el Estado entra como socio a partir de la etapa de producción.

Probablemente el señor Astorga desconoce que el 63% de la energía del país proviene de los derivados del petróleo, únicamente un 21% es electricidad mayoritariamente renovable (no toda) y el restante 16% lo constituye la  biomasa.

Se generarían una cantidad significativa de empleos, ya que la industria incluye producción, procesado, comercialización y transporte, que requieren una amplia gama de especialidades y técnicos. Asimismo, el rápido y continuo desarrollo y avance de la tecnología requiere un contacto permanente con especialistas del exterior, aporte que sería de gran ayuda y beneficio para el país. La actividad contribuiría en gran medida al desarrollo socioeconómico del país y a la superación de la crisis que se agravó con la pandemia.

Lo provocado por el COVID19 demuestra también lo frágil y riesgosa que es la industria del turismo. La recuperación será lenta, por esta razón el país debe abrirse a nuevas actividades que aporten recursos financieros y fuentes de trabajo. Además, los turistas  no se ven afectados por la actividad de exploración, ya que a ellos los atraen los precios accesibles, la comodidad, los parques naturales, las playas y las zonas turísticas de montaña, que nada tienen que ver con las zonas exploratorias.

Si Costa Rica abandona el petróleo y sus derivados bajo una “des carbonización”, ¿cómo llegarán los turistas a nuestro país? ¿Cómo se desplazarán dentro de nuestras fronteras?

El cambio a los recursos energéticos renovables es lento y tomará mucho más tiempo de lo proyectado antes del Coronavirus, por lo que el petróleo y el gas natural, seguirán siendo indispensables. Una exploración responsable representa un sinnúmero de beneficios para el fisco, la sociedad y el país en general.

La derogación de la ley de hidrocarburos expone al país a un vacío legal que lo dejaría indefenso en ésta materia, tomando en cuenta entre otros aspectos que hay fuertes posibilidades de contar con yacimientos trasfronterizos.

El caso Crucitas debido a la prohibición de la explotación de oro a cielo abierto, ya debería ser una lección aprendida que no debe repetirse en la exploración de petróleo y gas natural.  Es imprescindible diversificarnos.

Si hay solución económica para Costa Rica

Crucitas.
Visita de miembros de JD del CGCR a la finca Vivoyet en Crucitas.
Junta Directiva Colegio de Geólogos de Costa Rica

Desde hace más de 10 años, el Colegio de Geólogos de Costa Rica, hemos venido comunicando sobre la problemática de la zona Norte y no sólo de Crucitas, situación que cada día es más alarmante y más aún hoy con el problema de la pandemia mundial por el Covid-19.

Específicamente  hemos advertido sobre la Zona Norte en temas específicos como:

  1. Salud: sobre los problemas de salud existentes antes del Coronavirus, como la malaria, el dengue y el papalomoyo.
  2. Social: sobre la inmigración ilegal, proliferación de la prostitución y de negocios ilícitos así como el trabajo infantil y la trata de personas.
  3. Económico: la pérdida de más de US $550 millones anuales por la explotación ilegal del oro en Crucitas.
  4. Ambiental: el desastre de la contaminación expansiva de productos químicos al ambiente (mercurio, plomo, litio, níquel, cromo, etc.).

Sobre el Cinturón de Oro de Costa Rica sabemos que hay evidencia de que existen potenciales de desarrollo minero desde Atenas hasta Liberia, pasando por Montes del Aguacate, Palmares, San Ramón, Cambronero, Moncada, Macacona, Esparza, Montes de Oro, Bellavista, La Unión, San Buenaventura, Pital, Guacimal, Santa Rosa, Cañamazo, Juntas de Abangares y El Líbano, y que por razones de políticas anti-mineras no se han desarrollado ni aprovechado.

Por otra parte,  dada la problemática de salud y de economía que se vive actualmente en Costa Rica y el mundo, es esencial el desarrollo de infraestructura a todo nivel en el país, como lo son las carreteras, puentes, paso a nivel, aeropuertos, etc.

La minería no metálica es el 90 % de agregados para la construcción y 10%  de  productos como la caliza, el sílice, diatomita y piedra pómez entre otros. La producción es de 11,2 millones de m3/año, con un precio promedio de $9.00/m3 en el mercado costarricense, genera  ingresos  brutos de 101.34 millones de dólares por año. El Estado percibe entre el 28% al 30% de Ingresos Brutos por impuestos directos.

Propuestas y soluciones económicas concretas para el país:

Minería en Zona Norte:

  1. Desarrollo de cinco (5) proyectos de oro de mediana escala.
  2. US $ 9520 millones en ingresos para el país, por el desarrollo de Crucitas y cuatro proyectos más como Crucitas.
  3. Generación de empleo: 1500 puestos de trabajo directo y 5000 empleos indirectos.

Minería en el Cinturón del Oro:

  1. Desarrollo de veinte (20) proyectos pequeños.
  2. US $ 11900 millones ganancia para el Estado.
  3. Generación de empleo: 1000 puestos de empleo directo y unos 4000 empleos indirectos.

Minería no metálica: 

  1. Desarrollo de hasta 348 concesiones activas al año.
  2. US $ 101.34 millones de dólares para el país, de los cuales un 30% entran por impuestos directos al Estado.
  3. 20 trabajadores por concesión, equivalente a 6.960.000 trabajadores al año beneficiados directamente. Si cada familia cuenta con promedio de 4 a 5 miembros, se estarían beneficiando entre 27.840 a 34.8000 personas de forma directa, sin tomar en cuenta los encadenamientos comerciales.

Actualmente el Estado y sus instituciones hacen minería no metálica, lo cual representan  un ahorro estimado de $6.4 millones de dólares al año para el Estado.

Nuevamente instamos a las autoridades responsables en la toma de decisiones y a la ciudadanía en general, a tomar una actitud coherente con relación al desarrollo de la  actividad minera en nuestro país, la cual se realiza de forma sostenible cumpliendo con todos los requisitos que la legislación nacional establece. En esta estimación dejamos por fuera otros minerales metálicos y otras regiones de Costa Rica.

Estas son algunas soluciones que le ayudarían a Costa Rica a afrontar la difícil situación ante la crisis económica que se avecina a nivel mundial a raíz del COVID-19;  estos ejemplos  serían una excelente solución para que Costa Rica solvente problemas económicos tales como el déficit fiscal, con ingresos frescos y directos aprovechando de forma racional nuestros recursos minerales, sin tener que imponerle a la ciudadanía en general cargas impositivas tributarias que ahogan al ciudadano común, asimismo nos evitaríamos más endeudamientos del Estado Costarricense, que comprometen económicamente a las nuevas generaciones.

Crucitas.
Foto tomada por miembros de la JD.23